Quintaesencia

Nuestro primer espectáculo, un compilado de cuatro obras cortas, cuatro diversas visiones sobre este lenguaje de danza y sus inmensas posibilidades escénicas. “Diamante”, “Melancólico”, “Urbano” y “Nobleza de Arrabal” se suceden una a la otra con atmosferas concretas y muy diferentes entre sí.


Diamante, la obra roja, encierra en sí misma el misterio nocturno y erótico del Tango, el ámbito sonoro estimula y transporta al espectador a un casino glamoroso, los dúos de las parejas le dan la estructura a la pieza, los cuerpos se funden en el abrazo intenso y el carmesí profundo del vestuario femenino. La banda sonora selecciona diversas piezas de Osvaldo Pugliese en geniales versiones de la Orquesta Color Tango que se entremezclan con los sonidos creados especialmente por Sebastián Verea. Un marco impecable para una obra de neto corte tanguero con toques de vanguardia.

Melancólico es mi primer ejercicio coreográfico donde me aparto del lugar común del erotismo e instalo a las parejas, sin por ello descuidar el tango, en otro espacio y sugerencia. La obra habla de la despedida, no en un tono trágico ni melodramático, enfrenta a la muerte con visiones románticas y poéticas anhelando plasmar aquellos íntimos momentos que se convierten en recuerdos a partir del final inevitable. A modo de símbolo y gesto  rosas rojas se esparcen en el escenario mientras los bailarines narran con sus cuerpos. Sergio Vainikoff creó la banda de sonido original para esta obra que es también un tributo y que comenzó a nacer en mí a partir de una gran pérdida familiar.

Urbano es Piazzolla, un ejercicio coreográfico de fuerte fusión y contemporaneidad.  Los códigos estrictos del tango y el abrazo se rompen por completo intentando dar forma a los caprichosos giros melódicos del gran compositor, liberando las formas a límites insospechados. El Tango se expresa siempre a través de la pareja, símbolo ineludible e inconfundible del género. La pieza navega entre las imágenes unificadas de la urbe y la intimidad del hombre y la mujer que emergen como símbolo contundente del tango y de esta ciudad a orillas del Río de la Plata. Sobre el cierre una pareja devela una coreografía que es de coautoría con Giuliana Rossetti, un viejo trabajo que reencontró espacio y que demuestra que todo lo bueno no envejece.

El cierre del espectáculo es con Nobleza de Arrabal, Francisco Canaro y su inconfundible Quinteto Pirincho le otorgan el alma a la que considero es mi punto de partida en pensar el Tango coreográfico envuelto en situaciones teatrales alegres y bulliciosas. Escenas simples de barrio, de las que imagino se han repetido en cada patio o en cada caserón de esta ciudad y que intento recrearlas a través de los movimientos sinceros del tango tradicional. El vestuario tiene reminiscencias del 40, el juego teatral la ingenuidad propia de la juventud que se deja llevar por el frenesí de la fiesta sencilla entre risas y contrapuntos juguetones de las parejas.

Quintaesencia transcurre así, diversa y contundente a través de cuatro episodios surgidos de la investigación profunda y los riesgos asumidos.

Celebrada por la crítica y amada profundamente por el equipo artístico por ser la primogénita, nuestra personal manera de haber arribado al mundo del tango danza con ganas de aportar, de proponer una mirada personal, nueva, donde se creía que ya estaba todo hecho.

 

Quintaesencia

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